Luego de haber leído en la preparatoria obras de Platón y Kant, entre otros pensadores, Olbeth Hansberg Torres, decana del Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIFs) y doctora Honoris Causa por la UNAM, tomó una decisión que la marcaría el resto de su vida: se pondría a estudiar filosofía.
“A mí me interesaban muchas cosas, pero lo que más me gustaba era el pensamiento abstracto. Por eso resolví cursar la carrera de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional”, cuenta.
De acuerdo con Hansberg Torres, quien fue directora del IIFs de 1993 al 2000, la filosofía es una excelente herramienta para examinar de manera crítica nuestros pensamientos, ideas, creencias, valores y formas de vida.
“Por eso creo que todos deberíamos tener un entrenamiento filosófico, ya que, como está ahora el mundo, lleno de información falsa y de propaganda de todo tipo, la filosofía puede servirnos como una guía para reflexionar y llegar a conclusiones propias, sin ninguna manipulación de por medio”, agrega la investigadora.
Filosofía de la mente
Desde un principio, a la filósofa y escritora universitaria le interesó la filosofía de la mente. Así, el primer problema que abordó fue el de las relaciones entre lo mental y lo físico, lo que antes se llamaba el problema mente-cuerpo.
“Eso no quiere decir que yo sea una dualista, pero había que ver cómo era la relación entre lo mental y lo físico. El lenguaje mental es el de los deseos, creencias, sentimientos, etcétera; y el lenguaje físico es básicamente el de las ciencias físicas, la neurofisiología, la bioquímica, etcétera. Entonces me planteé cómo compaginar ambos. Ése es un problema filosófico casi insoluble, al igual que el de la conciencia, que no he abordado”, indica.
Más adelante, quien también se desempeñó como coordinadora de Humanidades de 2000 a 2004 centró su atención en la filosofía de la acción, o sea, en aquella que se pregunta por qué actuamos y qué razones tenemos para actuar, y si éstas son buenas o malas, entre otras cosas.
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“De ahí pasé finalmente a lo que ha sido mi tema más recurrente: el de la afectividad y las emociones, qué son y cómo se relacionan con otros estados mentales y la comunicación no verbal, que se transmite mediante gestos, expresiones faciales, posturas y movimientos corporales. Este tema se había descuidado en filosofía, y yo fui de las primeras, por lo menos en México, que se dedicó a revivirlo.”
Vínculo fructífero
Durante su periodo como directora del IIFs, Hansberg Torres fortaleció las áreas básicas de la filosofía, esto es, la teoría del conocimiento, la filosofía del lenguaje, la lógica, la metafísica..., impulsó la ética y la filosofía política, echó a andar el posgrado en Filosofía de la Ciencia y los posdoctorados, creó el Departamento de Cómputo y fomentó el trabajo en equipo, pues antes cada integrante de este instituto desarrollaba su trabajo en solitario.
“Por otro lado, no puedo dejar de mencionar a varios filósofos con los que el IIFs mantuvo un vínculo muy fructífero cuando lo dirigí, como Mark Platts, quien era investigador de este instituto, Donald Davidson, quien vino aquí a impartir una cátedra durante tres meses, Barry Stroud, quien dio unas conferencias sobre el escepticismo antes de publicar su libro El escepticismo filosófico y su significación, Hilary Putnam, Willard Van Orman Quine, Thomas Moro Simpson, Eduardo Rabossi, Carlos Eduardo Alchourrón… Y entre los filósofos mexicanos y de otras nacionalidades que han pertenecido al IIFs destacan Alejandro Rossi, quien fue mi esposo y trabajó mucho para darle una personalidad bien definida, Fernando Salmerón, Hugo Margáin, Luis Villoro, Ramón Xirau, Maite Ezcurdia, Paulette Dieterlen y Nora Rabotnikov”, añade.
Por último, acerca de los frutos que ha dado el IIFs en sus primeros 85 años de existencia, Hansberg Torres, quien también fue miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM de 2004 a 2013, considera que son abundantes y provechosos.
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“El IIFs tiene una gran calidad. Claro, ha pasado por momentos difíciles, pero siempre ha salido adelante. Yo tengo esperanza en el futuro. Ahora estamos trabajando bien y espero que así sigamos. Lo bueno es que aquí hay muchos jóvenes muy activos y de primer orden.”